Amor desde la infancia


“Laura y yo nos conocimos en el preescolar. Uno de mis primeros recuerdos de cuando tenía tres años es estar parado frente al salón de clases y decirles a mis compañeros que algún día me iba a casar con ella.

Laura me enseñó a jugar en los columpios, a dibujar colinas y la manera “correcta” de comer queso. Tenemos buenos recuerdos de cómo jugábamos a las escondidillas, nos perseguíamos el uno al otro en el patio de recreo o de que nunca podíamos quedarnos dormidos en la hora de la siesta.

Me enamoré de Laura desde niño y sigo sintiendo lo mismo por ella. Eventualmente, perdimos contacto luego de entrar a la primaria, y así pasaron siete años. Las postales navideñas que nuestras familias se enviaban cada año era la única manera en que podíamos ver cómo íbamos creciendo.

No fue sino hasta la preparatoria que retomamos el contacto. Después de dos semanas de salir, nos hicimos novios.

Continuamos saliendo toda la preparatoria pese a que estudiábamos en colegios distintos. Incluso, mantuvimos una relación a distancia cuando decidimos estudiar la universidad en estados opuestos.

El 23 de mayo de 2015 decidí hacer realidad mi promesa del kínder y le propuse matrimonio a Laura. Lo hice en donde todo inició… En nuestro salón de clases”.