No conformarse


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Hola a todos los lectores.
Mi nombre es Patricia y la historia que os cuento sucedió hace bastantes años pero digamos que marcó el resto de cosas que me pasaron después…
Tenía un novio desde hacía seis años, y la relación no iba muy bien que digamos… Yo hacía tiempo que tenía muchas dudas, no veía un futuro con él ni veía claro nada, me sentía “mayor” siendo joven, nuestra vida era aburrida, no sentía pasión, ahora sé que no sentía nada… Pero la costumbre, el miedo, no sé, esas cosas de cuando realmente eres una cría y no sabes mucho de la vida, creo que sobre todo tenía miedo, era mi primer novio y pensar en dejarlo era como una locura!! Más para el resto del mundo que para mí, claro… Aunque de hecho ya lo había dejado un par de veces pero siempre había vuelto con él… Menos mal que la vida te va enseñando a no conformarte con las cosas.

Envuelta en esa vida de rutina y aburrimiento (que conste que lo quería mucho, pero eso ya hacía tiempo que había dejado de ser amor…) entró en mi vida otra persona. Sé que estas cosas sólo ocurren cuando algo no va bien, porque si la relación es buena, estás bien con tu pareja… es complicado que aparezca otra persona, al menos es mi forma de pensar…

Pero mi vida estaba muerta y él llegó para revivirla. Lo conocí una noche en un bar, yo estaba con mis amigas y nos pusimos a hablar, teníamos amigos en común aunque nunca nos habíamos visto. Me gustó charlar con él, de repente sentí ganas de coquetear, me gustó que él coqueteara conmigo, en fin, esas sensaciones que tenía tan olvidadas, sentir que le gustas a alguien… Con mi novio hacía tiempo que no lo sentía.

Vale, reconozco que no lo hice muy bien, que tenía que haber sido más valiente y consecuente, pero fui muy cobarde y lo hice fatal, porque no fui capaz de dejar a mi novio y durante casi un año mantuve una relación paralela con el otro chico. No era fácil, de hecho estaba agobiada y atormentada, pero esos ratos que pasaba con él me hacían sentirme viva, alegre, era yo misma, me hacía ver las cosas de otra manera y estaba totalmente loca por él. Después, llegaba a casa, y me encontraba con mi novio, con mi vida aburrida y triste, pero aún no sé por qué seguía siendo capaz de dejarle… Todavía no sé cómo no pude hacerlo antes. O bueno, hacerlo bien, quiero decir, haberle dejado antes de empezar con el otro…

Pero las cosas pasaron así y ya está. Tener esta doble vida no era nada fácil. Tenía que estar constantemente inventado excusas para salir, para llegar más tarde, un finde con mis amigas, una cena de trabajo… en realidad tampoco sonaba tan raro porque siempre habíamos llevado una vida bastante independiente y tampoco es que empezara a salir de golpe un montón, pero para mí era tormentoso andar así. Pero lo que os digo, encontrarme con él era olvidarme de todo lo malo, las horas que pasábamos juntos para mí eran un bálsamo, era lo que más feliz me hacía del mundo.

Sabía que tenía que hacer algo, que evidentemente no podía alargar esta situación más tiempo y finalmente dejé a mi novio para empezar una nueva vida con esta otra persona. No fue fácil. Después de tantos años, nuestra casa, las familias implicadas… ya os imagináis que no fue nada nada fácil. Pero bueno, son cosas que hay que hacer, duelen, pero de todo se sale… Y yo tenía el mejor apoyo que era él.

Tampoco fue fácil comenzar esta nueva relación. Yo venía con muchos fantasmas del pasado y puede parecer que después de esta doble vida durante tanto tiempo iba a ser más sencillo, pero no lo fue. Quizá fuimos más felices siendo “amantes” que novios… No sé, fue una época muy complicada. Estuvimos bien durante unos meses pero aquello terminó también por romperse. Sabía que el problema era mío, que era incapaz de tener una relación, estaba llena de temores y de paranoias, y sabía que lo que necesitaba era un tiempo de soledad para recuperarme y poder meterme en otra relación.

Y así lo hice. De esto ya hace varios años y no he vuelto a tener una pareja. Sí he conocido chicos, he tenido historias, pero nada serio. Soy incapaz de comprometerme y de iniciar una relación. Me siento bien así, hago mi vida, no doy explicaciones, me encuentro bien. Y sé que llegará el día en el que podré hacerlo, que conoceré a alguien a quien querer y por quien luchar pero, de momento, como tampoco ha aparecido, no tengo ninguna prisa. Cuando sea, será.