¿Por qué no puedo aceptar que todo acabó?


Todos sabemos cuando algo ya dio todo de si, llámese un trabajo, una amistad, un matrimonio. El problema no radica en que no sepamos ver la diferencia, sino en el hecho de que nos gusta, y nos gusta mucho, tener el control de nuestras vidas.

¿Es mejor malo conocido que bueno por conocer? Pues la pregunta se contesta sola, si es malo es mejor ir por lo bueno, que quedarse invirtiendo en algo que de ninguna manera te dará ya ganancias. Sin embargo las personas en nuestras relaciones amorosas no pensamos de la misma manera. Malo conocido es siempre más tentador que la posibilidad de algo mejor, y es que como solo es una posibilidad, pocos son los valientes que deciden intentarlo.

Aunque nos hagamos tontos, la verdad es que todos sabemos cuando algo ya dio todo de si, llámese un trabajo, una amistad, un matrimonio. El problema no radica en que no sepamos ver la diferencia entre algo que funciona y algo que no, sino en el hecho de que nos gusta, y nos gusta mucho, tener el control de nuestras vidas, y las relaciones ya conocidas ofrecen esa seguridad.

Pero aún así insistimos en pretender que no tenemos la respuesta a nuestra dependencia, muy en el fondo, y aunque no tengamos el valor de decirlo en voz alta, estamos conscientes que ya ninguno de los nombres que le atribuimos es amor. Pero si acaso necesitas que alguien sea explícito por ti, lo seré yo, he aquí algunas de las razones por las que sigues sujetando esa cuerda.

¿Por qué nos cuesta soltar?

La inestabilidad emocional que podemos llevar dentro

Según un estudio de la Universidad de Oakland mantener contacto con nuestras ex parejas, (también aplica para seguir atados a nuestras parejas) dice de nosotros que somos narcisistas, manipuladores, y es reflejo de algún grado de psicopatía, especialmente cuando tras nuestro aparente interés se esconde obtener beneficios.

No queremos perder el tiempo invertido

Emplear años, sentimientos, ilusiones, para al final aceptar que perdimos y que deberemos avanzar con las manos vacías es algo que nos resulta tremendamente complicado de aceptar, de allí que aunque sepamos que todo fue a la ruina, preferimos quedarnos entre los escombros que intentarlo nuevamente.

Nos gusta el sentido de pertenencia

Tener una pareja no solo es el amor, sino el sentir que perteneces y que te pertenecen. Quizá no te guste como lo digo, pero definitivamente el apego, cuya función es brindarnos seguridad y protección, es uno de los más fuertes argumentos para estar con alguien.

Temor a la intimidad

Cuando llevamos tiempo con una persona la mayoría de nuestros miedos han sido superados, pero solo con esa persona, sentirnos vulnerables de nueva cuenta con alguien más es algo que a muchísimos de nosotros nos asusta tanto que preferimos aunque no seamos felices, mantenernos en el mismo lugar.

Baja autoestima

La autoestima, o mejor dicho, la baja autoestima es una constante en todas aquellas cosas que nos hacen infelices, pero que de igual manera aceptamos. De allí que cuente entre las razones más recurrentes para resistirnos a los cambios.

Temor a la soledad

Y no me refiero solo a la ausencia de esa persona en tu vida, sino también de las cosas materiales. Estar por nuestra cuenta implica cuidar de nosotros mismos, y muchos somos los que no sabemos, o creemos que no podemos hacerlo, de allí que necesitamos alguien que cuide de nosotros, y ese es un fuertísimo adhesivo en las relaciones.
Entiendo perfectamente la sensación, créeme que no es un lugar desconocido para mi, empero después de haber estado allí, y haber al final sacado el valor para dejar ir, la recomendación es que sueltes las amarras. No hay nada más placentero que sentir, recuperar el aliento en vez de estar siempre con la respiración contenida por el miedo. Garantías no hay ninguna, salvo quizá que aceptar que todo acabó, es lo correcto.