Relatos cortos: para abrir un poco el apetito.


Reunimos 3 relatos eróticos enviados por nuestros seguidores que son tan cortos como excitantes. Echaras a volar la imaginación y te quedarás con ganas de más.

“Una Pasión” por Kanela

Lo conocí por Internet, chateamos durante unos meses fue muy sensual y poco a poco, más caliente. El despertaba mis más bajos instintos y yo a él, tanto que no podíamos esperar hasta la noche, así que entrábamos al sitio para dejarnos mensajes muy calientes, hasta el punto que quedamos por vídeo llamada y nos masturbábamos escuchando nuestros gemidos. Él decía que cada día lo volvía más loco y el a mí, así que ya no aguantamos más y quedamos para tomar un trago, como era de esperarse luego fuimos a su casa y revivimos todo lo que habíamos hablado por mensajes durante meses: mimos, besos, lamidas y poco a poco comenzamos a sacarnos la ropa y lo hicimos, primero muy delicadamente pero luego explotamos de placer entre gritos y gemidos, terminamos exhaustos y nos quedamos dormidos. El me despertó al día siguiente pidiendo un poco más, yo encantada accedí y es que no queríamos despedirnos.

“Deseos” por Serduque

Legué agotado a casa, el día de trabajo fue duro, cuando entré ella estaba pintando y, como hacía demasiado calor, llevaba poca ropa. Me acerqué por detrás y la besé suavemente el cuello, ella se estremeció, ambos queríamos más. Comencé a besarle intensamente, no podía resistirme a su boca, seguí bajando, mordiendo su cuello hasta que llegué a sus pechos, a sus pezones, no podía resistirme a sus pezones duros así que los lamí y mordí. Continué bajando por su estómago, pasando suavemente mi lengua. Nos tumbamos en el suelo frío, comencé a lamer y besar sus ingles mientras ella gemía y yo me la quería comer entera sin dejar nada, posé mi boca en su sexo y no me detuve hasta que ella llegó al final y yo disfrutaba de lo que mi boca percibía. Ella era mía y yo suyo.

“Jueves después del trabajo” por AngMel

Después de que ella me pidió que la atara antes de que follaramos, me apresure a la habitación de al lado para coger algo de cordel, cuando volví ella se había quitado las medias que cubrían sus piernas quedando solo en ese vestido corto y ajustado. No me demoré en atar ambos brazos por arriba de su cabeza y las piernas a ambos extremos de la cama, ella no podía moverse, pero se notaba en su rostro una intensa excitación.

– Cuando quieras te puedo desatar –, dije temeroso, ella negó con la cabeza y me tumbe arriba de ella, la besé, no quería esperar ni un segundo más, necesitaba follarla sin que ella pudiera hacer nada para impedirlo. La tuve así por más de dos horas, yo solo escuchaba como ella se estremecía debajo de mí y disfrutaba tanto o más que yo, después de esto quedamos cada jueves después del trabajo.